|
pyros
Humano
| Registrado: 22 Feb 2007 |
| Mensajes: 39 |
| Ubicación: lejos de ti, donde no me puedes alcanzar |
|
|
|
|
Publicado: Lun Abr 09, 2007 6:14 pm |
|
traduccion del italiano, no esta hecha por mi
Luz y sombra
”Saphira rasgaba el suelo con los pies. ¡Vayámonos!
Eragon y Roran dejaron sus bolsas y las provisiones colgadas de la rama de un enebro y treparon por la espalda de Saphira. No tuvieron que peder tiempo en ensillarla; había llevado los arreos toda la noche. Bajo su cuerpo, Eragon sentía el calor del cuero moldeado, casi hirviente. Se agarró a la púa del cuello para permanecer estable si había cambios repentinos de dirección, mientras que Roran pasó su grueso brazo en
torno a la cintura de Eragon y blandió el martillo con el otro.
Un fragmento de esquisto crujió bajo el peso de Saphira cuando la dragona se agachó y luego, de un solo salto vertiginoso, se alzó hasta la cima del barranco, donde se equilibró por un instante antes de desplegar sus alas gigantescas. Las finas membranas repicaban mientras Saphira los alzaba hacia el cielo. En aquella posición vertical parecían dos velas de
un azul transparente.
—No aprietes tanto —gruñó Eragon.
—Perdona —contestó Roran aflojando los brazos.
Les resultó imposible seguir hablando porque Saphira volvió a saltar. Cuando llegó a lo más alto, bajó las alas en una batida poderosa para lograr que los tres llegaran aún más arriba. Cada aleteo los acercaba más a las nubes lisas y estrechas que se extendían desde el este hacia el oeste. Cuando Saphira apuntó hacia Helgrind, Eragon miró a la izquierda y descubrió que, gracias a la altitud, alcanzaba a ver una franja amplia del lago Leona, a unos cuantos kilómetros de distancia. Una espesa capa de niebla salia del agua, girs y espectral en la penumbra del crepusculo, como si algo quemara la superficie. Eragon no podia ver la otra orilla del lago, ni siquiera con sus ojos de halcón, y ni siquiera las vertebradas detras de esta....
No habia vuelto a ver la cadena montañosa desde su juvetud cuando habia dejado el valle de Palancar.
Al Norte de Dras-Leona habia una masa inmensa e imponente, casi como una silueta ... contra la cortina de niebla, que cubria su vertiente occidental. El unico edificio que Eragon podia reconocer era la catedral donde los Ra’zac lo habina atacado; sus “agujas” se perfilaban amenasadoramente del resto de la ciudad como puntas de lanzas afiladas.
Y en alguna parte del paisaje que pasaba debajo, eragon lo sabia, estaban los resto del campamento donde los ra’zac habian heirdo mortalmente a brom. Permitio a la rabia y al dolor por aquel evento – y por el asesinato de Garrow y la destruccion de su granja- de emerger para darle el coraje, o mejor el deseo, de hacerle frente a los Ra’zac en combate.
“eragon” dice Saphira. “hoy no tenemos necesidad de proteger nuestras mentes y de tener en la oscuridad nuestros pensamientos, ¿Verdad?
“No ciertamente, a menos que aparesca otro mago”
Un rayo de luz dorada brillo de improviso cuando el sol comenzo a surgir en el horizonte. En un instante, la entera gama de colores reavivo el paisaje desolado: la niebla brillo blanca, el agua se volvio azul, el muro ... que rodeaba dras-leona revelo su color ocre descolorido, los arboles mostraron cada matiz de verde y el terreno sus rojos y naranjas. Helgrind se quedo como era: negro. La montaña de piedra se agrando rapidamante mientras ellos se acercaban. Incluso el aire era espantoso.
Zambullendose en picada hacia la base de Helgrind, Saphira se inclino tanto a la izquierda que eragon y roran se habrian caido si sus piernas no hubieran sido atadas a la silla. Entonces se puso a volar alrededor de la base de la formacion rocosa y encima del altar donde los sacerdotes del helgrind observaban sus ceremonias. El viento se infiltraba en la apertura del yelmo de eragon, emitiendo un silbido que casi lo dejaba sordo.
“¿Y bien?” grito Roran. El no podia ver al frente.
“¡Los esclavos se fueron!”
Eragon se sintio aplastado por un gran peso contra la silla cuando saphira salio de su picada y subio en espiral alrededor del Helgrind, buscando una entrada a la guarida de los Ra’zac.
Ni siquiera habia un hueco o suficiente grande para una rata del desierto, declaro ella. Disminuyo la velocidad y se detuvo delante de una cresta que unia la tercera cima más baja con los cuatro picos de la cima superior. El arco ... amplificaba el ruido producido por cada uno de los golpes de sus alas hasta la intencidad de un trueno. Los ojos de Eragon lagrimearon mientras el aire lo golpeaba.
Una telaraña de veteados blancos adornaba la parte posterior de las estalactitas y las estalagmitas, alla donde la escarcha se habia juntado en las grietas que corrian a lo largo de la roca. Nada mas estaba en contraste con lo tetrico de los negros bastiones del helgrind barridos por el viento. Ningun arbol crecia en medio de las rocas oblicuas, ni arbustos en la cornisa del torreon. Como dice el nombre mismo, Helgring era un lugar lleno de precipicios y quebradas., como un espectro tetrico surgido para perseguir la tierra.
Alargando la mente, eragon sintio la presencia de los esclavos, asi como tambien la de dos personas cque habia descubierto ser encarceladas dentro Helgrind el dia anterior; todavia, con su preocupacion, no podia encontrar a los Ra’zac ni a los Lethrblaka.” Si no estan aqui, ¿donde estan?” se pregunto. Buscando nuevamente, notó algo que antes le habia permanecido escondido: una singular flor, una... de flor a no mas de quince metros delante de ellos, donde tendria q haber roca sólida. ¿Como podia ver haber suficiente luz para que sobreviva?
Saphira respondio a su pregunta posandose en un promontorio rocoso .. . metros a la derecha. Cuando lo hace, pierde por un segundo el equlibrio y batio las alas para equilibrarse. En vez de (creo q es chocarse) contra la saliente del Helgrind, la punta de su ala derecha se sumerge en la roca para luego salir nuevamente.
¿”Saphira, has visto”?
“Si”
Inclinandose hacia adelante, Saphira antepone la punta de su morro contra la pared vertical, se detuvo a unos centimtros más alla de la pared – como esperando que una trampa salaste- y despues comenzo a avanzar. De a poco la cabeza de Saphira desaparecio dentro el Helgrind, hasta que todo lo que Eragon podia ver eran cuello, torso y alas.
“¡Es una ilusion!” exclamo Saphira.
Con un aumento de sus potentes batidos, dejo el promontorio rocoso y metio el resto de su cuerpo destras de la cabeza dentro el Helgrind. Eragon necesito de todo su autocontrol para no cubrirse la cara en un desesperado intento de protegerse cuando la roca se le vino encima.
Un instante despues, se encontró mirando la inmensa caverna iluminada por la calida luz difusa de la mañana. Las escamas de Saphira reflejaban la luz en cientos de tornasolados matices de azul en la roca. Dandose vuelta Eragon no vio muros alrederor de ellos, solo la apertura de la caverna y una vaga vista del panorama.
Eragon hizo una mueca. No le habia venido nunca en mente que Galbatorix hubiese podido esconder la cueva de los ra’zac con la magia. “¡Idiota! Tendre que hacerlo mejor,” penso. Subestimar al rey era un metodo para matar a todos.
Roran maldijo y dijo, “advertirme antes de volver a hacer una cosa por el estilo”.
Doblandose hacia adelante, eragon se libero las piernas de los lazos que lo tenia atado a la silla mientras observaba los q lo rodeaba, en alerta por cualquier peligro.
La apertura de la gruta era un ovalo irregular, cerca quince metros de altura y dieciocho de largo. Desde alli el ambiente se expandia dos veces aquella grandeza para despues terminar a un buen tiro de flecha en una aglomeración de espesas losas de piedra inclinadas unas hacia las otras en un revoltijo de angulos confusos. Una capa de arañasos señalaba el pavimento, como prueba del hecho que los lethrblaka habian despegado y aterrizado muchas veces y habian caminado muy seguido alli, como misteriosos huecos ..., cinco tuneles bajos penetraban en las paredes de la caverna, y tambien un paisaje lo suficiente largo para que pase comodamente saphira. Eragon examino atentamente los tuneles, pero eran oscuros y parecian vacios, cosa que confirmo con un veloz examen de su mente. Extraños murmullos “disarmonicos” (:S) emergian del corazon de Helgrind, haciendo pensar en seres desconocidos che merodeaban en la oscuridad y en un goteo de agua sin fin. Añadido al coro de susurros, estaba la constante respiracion de Saphira, muy ruidosa en el desolado ambiente.
La caracteristica más peculiar de la caverna era la suma de los olores que la invadian. Dominaba el olor de la fria piedra, pero más alla de eso Eragon distinguia el moho humedo y algo mucho peoro: el nauseabundo hedor dulce de la carne podrida.
Retrocediendo alguno pasos, Eragon llevo su pierna derecha a la otra parte del dorso de saphira, cosa de encontrarse sentado preparado para saltar abajo de la espalda (de Saphira). Roran hizo lo mismo por el otro lado.
Antes de soltar el agarradero, Eragon sintio en medio del murmullo, una serie de golpes simultaneos, como si alguien hubiese golpeado la roca con martillos. El sonido se repitio medio segundo despues
Miro rapido en d¡reccion al ruido, asi como tambien hizo saphira.
Una inmensa figura torcida salto fuera al pasaje más grande. Protuberantes pupilas negras sin nada alrededor. Un pico de dos metros de largo. Alas de murcielago. El torso desnudo y musculoso. Garras como puntas de acero.
Saphira retrocedio intentando evitar al lethrblaka, pero inutilmente. La criatura se lanzo contra su flanco derecho con aquella q a eragon le parecio la fuerza y la furia de una vengala.
Que cosa sucedio despues no lo supo, el impacto lo lanzo en el aire sin nada mas q medio pensamiento en su cerebro confuso. Su vuelo ciego termino de improviso como habia comenzado cuando algo duro y plano lo golpeo en la espalda con la fuerza de un ariete y lo dejo en el terreno, mandando su cabeza a golpearse violentamente una segunda vez.
El ultimo impacto se llevo el aire de los pulmones de eragon. Atontado, yacia acurrucado a un costado jadeando y luchando por recuperar el control de sus pulmones”... |